El viajero sedentario

En El viajero sedentario el lector está invitado a un largo e intenso viaje a través del mundo. Chirbes empieza su paseo literario en las multitudinarias calles de Pekín y lo cierra en la contemplación de una bella y escéptica estampa mediterránea. De un extremo a otro del recorrido, media una educación sentimental. Proust dijo que las ciudades nunca son como las imaginamos antes de visitarlas. Escribir es salvar la distancia entre la imaginación y la realidad; entre lo que el viajero desea y lo que de verdad se encuentra cuando se abandona a la suerte de calles, plazas y gentes. Los...

