Miguel Ayala tiene un gran amigo: Eduardo. Miguel se casa, tiene tres hijas: Irene, Leti y Vico. Se mudan. Eduardo sigue soltero pero mantiene el vínculo con Miguel y con su nueva familia. Esta relación se refuerza cuando la madre de las niñas muere. Las chicas crecen y Eduardo pasa a ser un nido para ellas. Un hecho ineludible hará que todos deban volver por una semana a la casa de la infancia. Durante ese tiempo, Irene repasará la historia de la familia. Aparecerán sus cumpleaños, el nacimiento de su hermana menor, las mudanzas, la escuela, la enfermedad de la madre, las visitas al...