Altula Chile

El mejor catálogo de libros en formatos PDF, EPUB y MOBI

Las reglas del juego

Descripción del libro

Libro Las reglas del juego

Es verdaderamente complicado hacer una sinopsis de esto. Me doy por vencido. Fragmento: La ganadora miraba el sobre sin decidirse a abrirlo. No parecía muy feliz. —Apresúrate, es tarde —acució la master. Quien un día fuera amiga de Susan recogió su sobre y casi lo arrugó por un temblor compulsivo en las manos. —¿Qué te pasa, Mary? —Preguntó Dorothy en voz baja. —¡Léelo! —Se impacientó Rose. Mary miró de un modo extraño a las demás. Había una especie de súplica en sus ojos. Susan creyó ver por un momento algo familiar en la mirada de su vieja amiga. Quizá aún conservara un poco de su antiguo yo. Cabía la remota posibilidad de que, como Susan, Mary también les estuviera siguiendo el juego, por miedo, por no atreverse a enfrentarse a Isobel. No tuvo tiempo de hacerse más ilusiones, Mary se encaró con la master y le preguntó, con verdadera agitación en la voz: —Isobel... ¿no es cierto que puedo pasar el sobre a otra jugadora si aún está cerrado y si ella lo acepta? —Está en las reglas, sí. Pero haciendo eso perderías la partida. ¿Por qué...? —Bien, se lo quiero pasar a... —miró a Susan y trató de sonreír, aunque le saliera una sonrisa algo torcida. De nuevo volvió a sentirse una creciente tensión. Todas las miradas convergían en Mary sin que nadie comprendiera qué pretendía con aquello. Susan pudo sentir la amistad que todavía la unía a Mary. ¡Quería darle el sobre a ella! ¡Podría salir del grupo! De pronto un pensamiento de justicia le atravesó la mente. —¡No, Mary, no lo quiero! —gritó. —¡Hazlo tú! ¡Abandona, eres la ganadora! Se hizo un profundo silencio. Isobel miraba de una a otra alternativamente, pero aparentemente no la inmutaba el giro de los acontecimientos. Las otras sí se mostraban inquietas, no querían permitir lo que sucedería. Si no se iba la una, se iría la otra. Mary aferró el sobre con tanta fuerza que oyeron crujir el papel. Y entonces se echó a reír, con una risa histérica que no agradó a ninguna de las presentes. Hasta que se repuso, dejó de reír para mirar a Susan severamente y dijo en un tono que superaba el sarcasmo: —No sé qué te ha hecho pensar que iba a entregarte este sobre a ti. Es para Sarah. Se lo pasó a la rubia, mientras las otras cruzaban miradas de entendimiento y complicidad. En ese momento, al descubrir a Susan tan pálida que sonrojaría a un cadáver, todas rompieron a reír con horribles carcajadas de regocijo y las sillas crujieron bajo sus cuerpos, amenazando con desmoronarse. Susan se sintió débil y sola. Se encogió en su asiento y se abrazó para no perder el calor. Por sus mejillas caían lágrimas de frustración. Sarah, cuando consiguió serenarse un poco, abrió el sobre que le acababa de pasar Mary, pensando que esa mujer era una actriz estupenda. Sonrió de nuevo, esta vez para sus adentros. Sonaron las doce campanadas de un reloj de péndulo. Sarah leyó para sí el contenido del sobre y casi pareció que se encendieran sus ojos. Desvió la mirada desde el papel a la tez surcada de lágrimas de Susan y esperó en silencio. Quería que la mujer preguntara, que se humillase de nuevo por saber si corrían peligro ella y los suyos. Pero Susan se secó las lágrimas y le sostuvo la mirada, sabiendo que esa zorra rubia se moría de ganas de leer la prueba. Sarah se dio por vencida, pero la alegría se hizo patente en su voz cuando anunció: —Al parecer tengo que matar al marido de una de vosotras —se pasó la lengua por los labios, de un rojo natural intenso. —¿A quién me cargaré? Susan ahogó un grito, horrorizada. Mary reía en silencio. Rose e Isobel no demostraban ninguna emoción y Dorothy dijo estar apenada por no estar casada. Sarah las fue considerando una por una, aunque fuese evidente su decisión desde el primer momento. Sonreía con verdadero placer, disfrutando del momento. Por fin, cuando Susan sólo parecía un gatito indefenso y asustado, habló para hundirla...

Información del libro

Tñitulo Secundario : Una aventura de aceitunas asesinas

Cantidad de páginas 100

Autor:

  • Myconos Kitomher

Categoría:

Formatos Disponibles:

MOBI, PDF, EPUB, AZW

Descargar Ebook

Valoración

Popular

3.9

24 Valoraciones Totales


Más libros de la categoría Ficción

Soy fotografía

Libro Soy fotografía

Desde que nacemos comenzamos a llenar de información nuestro cerebro a través de sistemas de creencias que nos hacen desviar del objeto de nuestra propia existencia. Somos educados para competir, ganar, trabajar y sufrir. Todo el foco de nuestra educación se fundamenta principalmente en una realidad que el sistema se ha encargado de imponernos a base de reglas preestablecidas. Este libro narra la historia de un muchacho, Eduardo Muñiz (Edmun), que con gran valentía, a pesar de tener una vida en bandeja por parte de su entorno familiar, se opone a tal circunstancia. Es el pequeño de dos...

Inspectora Camprubí

Libro Inspectora Camprubí

Reunión en un solo libro de las cuatro novelas de Mireia Camprubí, Inspectora de los Mossos d'Esquadra. En la primera aparecerá todavía como secundaria, investigando varios asesinatos, entre ellos el de una chica lesbiana y el de un chico que fue envenenado. En la segunda, tratará de llevar a la cárcel a un cura pererasta que abusó, entre otros, de su sobrino, y averiguar quien mató a una joven motorista despeñándola por un barranco. En la tercera, tratará el doble asesinato de una mujer y su amante, mientras Lluïsa, una chica gótica, sufrirá ataques homófobos por su...

Del Rif al Yebala

Libro Del Rif al Yebala

Para Lorenzo Silva recorrer Marruecos es hacer realidad un sueño de infancia y, a la vez, adentrarse en el impresionante escenario de la aventura bélica de su abuelo, combatiente de a pie en la llamada guerra de Africa. A lo largo de ocho jornadas, y con la compañía de su hermano y un amigo, el escritor explora el interior del país para descubrir –y descubrirnos- la áspera región del Rif y la zona no menos agreste del Yebala, y de paso lugares como Melilla, Annual, Alhucemas, Xauen, Larache, Alcazarseguer, Tánger, Fez, la antigua ciudad romana de Volúbilis o Rabat. También el...

Electra

Libro Electra

Después de matar a su marido, Agamenón, Clitemestra entrega su hija Electra a un campesino para evitar que tenga ella descendencia noble con derecho a reclamar el trono. ... Al final, Electra es obligada a casarse con Pílades. Orestes es desterrado, y se lo somete a un juicio por su pecado.

Últimas novedades en libros



Últimas Búsquedas


Categorías Destacadas