Apocalypse show

El intelectual lleva medio siglo fascinado y a la vez abochornado por la televisión; intrigado por su poder de atracción y sugestión sobre los demás e irritado por esa influencia, manipuladora para unos, modelo de mal gusto e incivilidad para otros. La imagen perdurable del intelectual de fin de milenio ya no será la del pensador o la del lector, sino la del severo telespectador. Piensa y escribe, desde luego, pero con la pantalla del televisor como manifiesto antagonista o como secreto horizonte. En este libro se analizan y se discuten las últimas bazas del intelectual llamado un día...


























































