Conversemos sobre la muerte

Ni cuándo, ni dónde, ni cómo. Nada sabemos sobre la llegada de la muerte, salvo que es inevitable. Y que nos aterroriza. Como si fuese un personaje siniestro y acechante construimos, entonces, maneras de alejarla, porque quisiéramos desconocer que algún día desapareceremos. Todos. ¿Y si dejamos de ignorarla? ¿Si suspendemos el miedo y reflexionamos con calma y en serio sobre la muerte? ¿Es posible entenderla como un acto de vida —el último, por cierto—, una suerte de capítulo final de una biografía? ¿Podemos anticiparnos y expresar nuestras preferencias por un buen morir? El...


























































